Nuestros Proyetos
Un llamado de Dios para edificar su casa
La Palabra de Dios nos enseña que edificar la casa del Señor es un honor y un privilegio. Desde el Antiguo Testamento, Dios puso en el corazón de Su pueblo el deseo de levantar un lugar para Su nombre.
La Escritura dice:
“Y el pueblo se alegró por haber contribuido voluntariamente, porque de todo corazón ofrecían al Señor.”
(1 Crónicas 29:9)
Hoy, Dios nos concede esa misma oportunidad. No se trata solo de construir un edificio, sino de levantar un altar de adoración, un lugar donde Su presencia sea exaltada y donde muchas vidas conocerán Su verdad. El Señor nos recuerda: “Cada uno dé como propuso en su corazón, no con tristeza ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.” (2 Corintios 9:7)
Cada ofrenda y cada donación entregada con fe se convierte en una semilla bendecida. Cuando damos para la obra de Dios, estamos declarando que confiamos en Él y reconocemos que todo proviene de Sus manos. Así como el pueblo de Israel dio con generosidad para la construcción del templo, hoy somos llamados a participar con un mismo espíritu de obediencia y amor. Dios honra a quienes honran Su casa, y Su promesa permanece: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a Sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.” (Filipenses 4:19) Este templo será un lugar de oración, restauración y salvación. Un testimonio visible de la fidelidad de Dios y de un pueblo dispuesto a obedecer Su llamado. Hoy te invitamos a ser parte de esta obra santa. Dar para la construcción del templo del Señor es una bendición, un privilegio y una herencia espiritual. Que Dios ponga en nuestros corazones el gozo de edificar Su casa para Su gloria.
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